Alza en fertilizantes amenaza la producción agrícola en México
Los precios internacionales de los fertilizantes han experimentado un aumento dramático, superando el 50% en el último año y alcanzando un 20% adicional en las últimas semanas debido al conflicto en Medio Oriente. Este incremento está presionando los costos de producción agrícola en México, poniendo en riesgo la rentabilidad de los agricultores.
Según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), entre enero de 2025 y marzo de 2026, los precios de los fertilizantes clave han subido significativamente. El precio de la urea aumentó de 9,550 a 14,010 pesos por tonelada, un incremento del 46.7%. El fosfato diamónico (DAP) subió de 13,380 a 21,040 pesos por tonelada, lo que representa un alza del 57.2%, mientras que el fosfato monoamónico (MAP) pasó de 14,000 a 21,500 pesos por tonelada, con un aumento del 53.6%.
El conflicto en el Medio Oriente ha sido uno de los principales catalizadores de este encarecimiento. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el transporte de gas natural, ha afectado el suministro global, aumentando los costos de producción de fertilizantes nitrogenados. De acuerdo con informaciones de mercado, las distribuidoras en estados como Tamaulipas y Guanajuato ahora deben pagar hasta 850 dólares por tonelada de urea importada, un 55% más que antes de la crisis.
Rogelio García Moreno, vicepresidente agrícola del Consejo Nacional Agropecuario, comentó que los precios de los fertilizantes han estado subiendo constantemente desde el inicio del bloqueo el 2 de marzo. Esto incluye el químico popular «N32», cuyo precio aumentó un 40% mensual, alcanzando los 490 dólares por tonelada.
La situación es crítica para los agricultores mexicanos, quienes ya enfrentan desafíos por el aumento de costos logísticos internacionales y las disrupciones en las cadenas de suministro. Juan Carlos Anaya, director del GCMA, explicó que el incremento en los precios también se debe al aumento en el precio del gas natural, un insumo esencial para la producción de fertilizantes.
Ante este panorama, es fundamental que el gobierno mexicano y las organizaciones agrícolas busquen soluciones para mitigar el impacto en el sector agrícola, que podría ver una reducción significativa en su rentabilidad y en la producción de alimentos básicos, como el maíz y el frijol, afectando directamente el precio de productos como la tortilla.