México busca T-MEC sin aranceles en diálogo crucial con EE.UU.
El próximo lunes 20 de abril, la Ciudad de México será el escenario de una importante reunión entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de la Casa Blanca, Jamieson Greer. En esta segunda ronda de negociaciones, el gobierno mexicano reafirmará su postura a favor de un Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) libre de aranceles, con el objetivo de fortalecer la competitividad regional y abordar las preocupaciones económicas internas.
Postura de México
Marcelo Ebrard ha subrayado la importancia de eliminar los aranceles actuales, especialmente aquellos que afectan al sector agropecuario y a los productos como el acero y el aluminio. “Siempre planteamos el problema que ha significado el impacto de los aranceles vigentes, y que México ha insistido mucho en ese tema. Eso lo vamos a volver a decir el día lunes”, declaró Ebrard tras una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial.
Además de insistir en un T-MEC sin aranceles, México buscará avanzar en el desarrollo de cadenas de suministro que permitan sustituir importaciones provenientes de Asia, promoviendo así un mayor intercambio comercial dentro de la región norteamericana.
Perspectivas de Estados Unidos
Por su parte, el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, ha expresado que el T-MEC debe ser reconsiderado, describiéndolo como un “mal acuerdo” que requiere ajustes para beneficiar a Estados Unidos. Lutnick ha señalado que, aunque el tratado tiene aspectos positivos, también presenta desafíos significativos que deben ser abordados.
El representante comercial Jamieson Greer, quien participará en las negociaciones, ha reconocido que se han logrado avances en las conversaciones con México, aunque persisten desafíos con Canadá que aún no se han resuelto.
Impacto y expectativas
La reunión del lunes será crucial para definir el futuro del T-MEC y la relación comercial trilateral. Un acuerdo sin aranceles podría significar un impulso importante para la economía mexicana, al eliminar obstáculos y fomentar un comercio más fluido y beneficioso para las partes involucradas.
La expectativa es que las negociaciones avancen en un ambiente constructivo, permitiendo a las tres naciones abordar sus diferencias y encontrar soluciones que refuercen la cooperación económica en Norteamérica.