Concierto de Shakira en CDMX: Preparativos rumbo al Mundial 2026
El reciente concierto de Shakira en el Zócalo de la Ciudad de México no solo reunió a más de 400 mil personas, sino que también evidenció la capacidad de la capital mexicana para gestionar eventos masivos de manera eficiente y segura. Según Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, esta experiencia exitosa es una señal clara de que la ciudad está lista para albergar el Mundial de Fútbol 2026, cuyo partido inaugural se llevará a cabo en el Estadio Azteca el 11 de junio de ese año.
Operativo de seguridad y saldo blanco
El evento concluyó con saldo blanco, una muestra de la organización efectiva y la cultura cívica de los asistentes. Para garantizar la seguridad, se desplegaron 6 mil 320 servidores públicos y se instalaron 52 filtros de acceso en el primer cuadro de la ciudad. A pesar de la multitudinaria asistencia, solo se registraron 129 atenciones médicas menores y 10 personas fueron remitidas al Ministerio Público por diversos incidentes.
Impacto económico y cultural
Además del éxito logístico, el concierto generó una importante derrama económica en la capital, con un incremento notable en la ocupación hotelera y el consumo en la zona centro. Este tipo de eventos subraya el potencial de la CDMX para recibir a visitantes nacionales e internacionales, promoviendo así la cultura y la economía local.
Expectativas rumbo al Mundial 2026
Con la mirada puesta en el Mundial 2026, las autoridades capitalinas reafirmaron su compromiso de mantener la seguridad y el orden durante el evento deportivo. Clara Brugada destacó que el manejo del concierto de Shakira es un indicativo de las capacidades operativas y la infraestructura con la que cuenta la ciudad para enfrentar grandes desafíos globales.
La celebración de este concierto no solo representa un hito para los espectáculos masivos en la CDMX, sino que también abre el debate sobre los costos y la logística de eventos de tal magnitud en espacios públicos de acceso gratuito. Según fuentes oficiales, el evento no generó gastos para el erario público, lo que subraya la capacidad de la ciudad para organizar actividades de gran escala sin comprometer los recursos de los ciudadanos.