Tragedia en Teotihuacán: Desorden y gasto en armas

Un ataque planeado: La inversión económica detrás de la tragedia

El reciente ataque en la zona arqueológica de Teotihuacán, ocurrido el 20 de abril, reveló detalles inquietantes sobre la preparación del agresor. Julio César Jasso Ramírez, el atacante, invirtió más de 41 mil pesos en armas y equipo táctico, según informó la Fiscalía del Estado de México. Esta cantidad incluyó un revólver calibre .38 especial, valorado en 40 mil pesos, y 10 mil pesos en cartuchos. El nivel de gasto indica una planificación meticulosa, que culminó en un acto de violencia que dejó una turista canadiense muerta y siete heridos.

Desorden y falta de seguridad en Teotihuacán

Especialistas han denunciado la falta de control y seguridad en Teotihuacán, apuntando al desorden institucional como un factor contribuyente a la tragedia. Luis Cacho, exjefe de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Cultura, declaró que la zona es un caos, donde tanto custodios como vendedores ambulantes actúan sin restricciones. La arqueóloga Linda Rosa Manzanilla, con décadas de experiencia en la zona, hizo un llamado urgente al orden, enfatizando que este tipo de incidentes no deberían ocurrir en ningún espacio público.

Perfil psicológico del agresor

Las autoridades han encontrado notas e imágenes relacionadas con la masacre de Columbine, sugiriendo posibles trastornos mentales en Jasso Ramírez. Estos hallazgos, junto con escritos que aluden a órdenes de un ente extraterrestre, han llevado a las autoridades a descartar, por el momento, vínculos con la delincuencia organizada. Tras el ataque, se desplegó un operativo con 300 elementos de la policía estatal y la Guardia Nacional para asegurar la zona.

La presidenta Claudia Sheinbaum subrayó que los indicios actuales apuntan a un acto aislado, destacando la necesidad de reforzar la seguridad en áreas turísticas y arqueológicas.