EEUU mantiene aranceles: una presión para México en el T-MEC

En un movimiento que podría redefinir las relaciones comerciales de América del Norte, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha afirmado que los aranceles impuestos por el expresidente Donald Trump no desaparecerán. Durante reuniones en la Ciudad de México, Greer comunicó a líderes empresariales y autoridades mexicanas que estos aranceles, que afectan principalmente a las industrias automotriz y siderúrgica, “han llegado para quedarse”. Esta declaración se produce en el contexto de la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para el primero de julio.

De acuerdo con fuentes del sector, Greer fue enfático al señalar que “nunca volveremos a un mundo sin aranceles”, un mensaje que resuena fuertemente en un país donde más del 50% de sus exportaciones dependen del mercado estadounidense. La noticia ha causado preocupación entre los industriales mexicanos, quienes esperaban que la renegociación del T-MEC pudiera aliviar las tarifas actuales.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunieron con Greer en Palacio Nacional para discutir el futuro del T-MEC. Durante este encuentro, que duró aproximadamente dos horas, el gobierno mexicano presentó tres ejes principales: la revisión de las reglas de origen del sector automotriz, la reducción de aranceles al acero, aluminio y vehículos, y el levantamiento de restricciones sanitarias al ganado mexicano. Estos temas son fundamentales para proteger empleos y asegurar la competitividad de las exportaciones mexicanas.

En medio de estas negociaciones, circuló un video en redes sociales que algunos interpretaron como un “regaño” de Greer a Ebrard. Sin embargo, no existe confirmación oficial de dicha interpretación. Tanto las autoridades mexicanas como estadounidenses han insistido en que el diálogo continúa y las negociaciones siguen su curso.

Este escenario plantea un reto significativo para México, que debe ahora ajustar su estrategia comercial en un ambiente donde los aranceles se perfilan como una constante. Las decisiones tomadas en las próximas semanas serán cruciales para definir el rumbo económico del país y su relación con sus socios norteamericanos.