Hermosillo despide con honores a su arzobispo emérito Ulises Macías

HERMOSILLO, SONORA, MX. — La comunidad católica de Hermosillo y toda la región del noroeste de México se encuentra de luto tras el fallecimiento del arzobispo emérito José Ulises Macías Salcedo, quien partió a la Casa del Padre a los 85 años el miércoles 22 de abril de 2026.

Monseñor Macías, quien nació el 29 de octubre de 1940 en León, Guanajuato, dedicó su vida al servicio de la Iglesia Católica. Desde joven, su vocación sacerdotal lo llevó a estudiar Humanidades en el Seminario de León, y posteriormente a ocupar posiciones de liderazgo en la Iglesia, incluyendo 12 años como obispo de la Diócesis de Mexicali, 20 como arzobispo de Hermosillo y 10 como arzobispo emérito.

La Arquidiócesis de Hermosillo informó con profundo dolor su deceso, aunque no se revelaron las causas exactas. Según informes previos, su salud se había deteriorado, requiriendo una intervención quirúrgica para tratar un absceso. A pesar de estos problemas, Monseñor Macías fue recientemente homenajeado por sus 60 años de ordenación sacerdotal, un evento que destacó su tranquilidad y satisfacción por su trayectoria.

El miércoles, familias y miembros de la Iglesia se reunieron en la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción para rendir homenaje a su legado. El arzobispo actual de Hermosillo, Ruy Rendón Leal, ofició una misa de cuerpo presente, recordando la cercanía y humildad que caracterizaron a Macías Salcedo durante más de dos décadas de servicio en la arquidiócesis.

En su homilía, Rendón Leal destacó el compromiso de Macías con el Evangelio y su dedicación pastoral, recordando cómo su palabra fue guía durante años para la comunidad católica. “En este templo, su Catedral, nosotros recibimos de él la palabra de Dios”, afirmó Rendón Leal, resaltando el impacto duradero de su ministerio.

El legado de Monseñor Macías no solo se siente en Sonora, sino también en su natal León, donde se le ha recordado con afecto. En la Parroquia del Señor de la Salud, en el Barrio Arriba de León, se colocó una fotografía en su memoria, mostrando el respeto y admiración que cruzan fronteras geográficas.

Tras la eucaristía, se llevó a cabo la velación del cuerpo en la catedral, permitiendo a los fieles despedirse de quien fuera un pastor cercano y generoso. La jornada culminó con un ambiente de recogimiento y oración, reflejando el profundo respeto y cariño que su comunidad le guarda.