Joven de Quintana Roo desaparece en CDMX y la encuentran en psiquiátrico
Un viaje de esperanza se convierte en pesadilla
Lo que comenzó como una prometedora oportunidad laboral en la Ciudad de México se ha transformado en un angustioso calvario para la familia de María Adela Morales Correa, una joven de 26 años originaria de Chetumal, Quintana Roo. En enero de este año, María Adela, licenciada en Arquitectura, decidió mudarse a la capital para buscar mejores oportunidades económicas y profesionales. Sin embargo, el 11 de abril, su familia dejó de tener noticias de ella, lo que desató una búsqueda desesperada.
Desaparición y hallazgo en un psiquiátrico
Tras días de angustia, la madre de María Adela, Cristina Ramírez, viajó a la Ciudad de México para denunciar la desaparición ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, con el folio D/01218/2026/CBP. Las autoridades, junto con la familia, activaron los protocolos de búsqueda, que finalmente condujeron al hallazgo de la joven en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, ubicado al sur de la capital.
Pese al alivio inicial de saber que estaba con vida, la familia de María Adela se enfrenta ahora a la frustración de no poder verla ni recibir información clara sobre su estado de salud mental. Cristina Ramírez ha expresado su preocupación por las condiciones en que su hija se encuentra internada, ya que no se les ha proporcionado un diagnóstico oficial.
Preocupación en redes sociales
El caso ha cobrado relevancia en redes sociales, donde Carmen Galván, prima de María Adela, ha compartido la difícil situación que enfrenta la familia. En sus publicaciones, Carmen ha pedido ayuda para visibilizar el caso y presionar a las autoridades para obtener respuestas sobre el paradero y estado de su prima.
El trasfondo de la desaparición
Según información proporcionada por la madre de María Adela, la joven había encontrado una oferta de trabajo a través de una persona que se identificó como Regina, cuyo verdadero nombre es Andrea Hernández. Esta persona también le ofreció un lugar para rentar en la ciudad, lo que llevó a María Adela a tomar la decisión de mudarse. La joven mantenía una comunicación constante con su familia mediante llamadas y mensajes de WhatsApp, hasta que repentinamente, hace aproximadamente un mes, el contacto cesó.
La familia de María Adela continúa esperando poder verla y obtener respuestas claras sobre las circunstancias que la llevaron a su actual situación. Mientras tanto, el caso sigue generando inquietud y atención en la sociedad, que demanda una investigación exhaustiva y transparencia en el manejo de este tipo de situaciones.