México reduce jornada laboral: 40 horas semanales para 2030
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha promulgado una reforma histórica en el Diario Oficial de la Federación (DOF), estableciendo una reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Este cambio, presentado el 3 de marzo de 2026, modifica las fracciones IV y XI del Apartado A del Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Reducción gradual hasta 2030
El objetivo es llegar a una jornada laboral de 40 horas semanales para el año 2030. La reducción será progresiva, comenzando con las actuales 48 horas en 2026, y disminuyendo dos horas por año hasta alcanzar el nuevo límite. El calendario oficial es el siguiente:
- 2026: 48 horas
- 2027: 46 horas
- 2028: 44 horas
- 2029: 42 horas
- 2030: 40 horas
Esta reforma fue aprobada por el Congreso de la Unión y recibió el respaldo de 22 congresos estatales, asegurando un amplio consenso político y social.
Protección de salarios y condiciones laborales
Un aspecto crucial de la reforma es que garantiza que la reducción de horas no afectará los salarios ni las prestaciones de los trabajadores. El decreto especifica que, en caso de trabajo extraordinario, las horas adicionales se pagarán al 100% adicional sobre el salario establecido para las horas ordinarias.
Además, se estipula que por cada seis días de trabajo, los empleados deberán gozar de al menos un día de descanso con salario íntegro. La prolongación del tiempo extraordinario que exceda 12 horas a la semana obligará a la persona empleadora a pagar un 200% más del salario correspondiente.
Impacto esperado y ajustes en el sector productivo
La implementación gradual de esta reforma permitirá a las empresas y sectores productivos ajustar sus procesos, turnos y cargas de trabajo sin comprometer su operatividad. Esto es especialmente relevante para las industrias que operan en horarios extendidos o con alta demanda laboral.
La medida busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores, fomentando un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, y alineándose con prácticas laborales internacionales más equitativas.
Este cambio es un paso significativo hacia la modernización del marco laboral en México, con el potencial de transformar positivamente la dinámica laboral del país.