Pedro Friedeberg, el genio surrealista, fallece a los 90 años

El mundo del arte pierde a un ícono del surrealismo mexicano

El destacado artista visual Pedro Friedeberg, reconocido como uno de los maestros del surrealismo en México, falleció este jueves a los 90 años en su hogar en San Miguel de Allende, Guanajuato. La noticia fue confirmada por sus familiares a través de un comunicado en redes sociales, aunque no se dieron detalles sobre las causas de su deceso.

Nacido el 11 de enero de 1936 en Florencia, Italia, Friedeberg llegó a México a la edad de tres años, escapando junto a su familia de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, México se convirtió en su hogar y en la cuna de su creatividad desbordante. Estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana, donde conoció al artista Mathías Goeritz, quien se convirtió en su mentor y promotor.

Un legado inmenso y único

Friedeberg es ampliamente conocido por su silla en forma de mano, una obra icónica que simboliza su estilo único y surrealista. Durante su carrera, se unió al grupo Los Hartos en 1961, el cual rechazaba la pintura de temas sociales y políticos, abogando por la experimentación y la imaginación.

A lo largo de su vida, Friedeberg fue un defensor de la creatividad sin límites, definiendo la vida como un espacio para el goce y la innovación. En 2011, publicó su autobiografía De vacaciones por la vida. Memorias no autorizadas del pintor Pedro Friedeberg, ofreciendo una mirada íntima a su vida y obra.

En el comunicado de su familia, expresaron que Pedro murió rodeado de amor, en paz y con su familia cerca. “Su obra y espíritu dejan un legado inmenso”, destacaron, pidiendo respeto y privacidad en estos momentos de duelo.

Un adiós a un maestro del surrealismo

El fallecimiento de Pedro Friedeberg representa una gran pérdida para el mundo del arte, no solo en México, sino a nivel internacional. Su influencia y creatividad seguirán inspirando a futuras generaciones de artistas y amantes del arte por igual.

La familia ha solicitado que, en lugar de enviar flores, quienes deseen honrar su memoria consideren apoyar causas artísticas o educativas que reflejen sus valores y pasión por el arte.