Fallece Pedro Friedeberg, ícono del surrealismo mexicano, a los 90 años

El mundo del arte en México está de luto por la pérdida de Pedro Friedeberg, un destacado maestro del surrealismo, quien falleció este jueves a los 90 años en su hogar de San Miguel de Allende, Guanajuato. La noticia fue confirmada por sus familiares mediante un comunicado en redes sociales, en el que expresaron su profundo pesar y destacaron que el artista murió rodeado de su familia, con mucho amor y en paz.

Un legado artístico inolvidable

Nacido el 11 de enero de 1936 en Florencia, Italia, Friedeberg llegó a México a la edad de tres años, escapando con su familia de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Aquí, en su país adoptivo, desarrolló una carrera artística que desafiaba categóricamente las convenciones del arte moderno, creando un universo visual único caracterizado por su exuberancia ornamental y simbolismo místico.

Conocido por su estilo irreverente y profundamente imaginativo, Friedeberg fue un pintor, escultor, diseñador y arquitecto conceptual que dejó una marca indeleble en la historia del arte mexicano. Su obra más conocida, la icónica Silla-mano, sintetiza su visión lúdica y su inclinación hacia lo absurdo, una característica derivada del surrealismo y de su percepción sobre la ‘ridícula inutilidad de la vida’, como él mismo describió en sus memorias.

Reconocimiento y admiración

El legado de Friedeberg trasciende su obra plástica, pues fue un gran bon vivant, un amante de la vida y un caballero del arte mexicano que compartió amistad con figuras como Mathias Goeritz, Remedios Varo y Leonora Carrington. Su partida ha sido lamentada por instituciones culturales de renombre, incluyendo la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El impacto de Friedeberg se extiende más allá de sus creaciones artísticas, pues su vida y obra continúan inspirando a nuevas generaciones de artistas que buscan desafiar y expandir las fronteras del arte contemporáneo. Su legado, tanto en espíritu como en creatividad, se mantendrá como una fuente de inspiración perdurable.

La familia de Pedro Friedeberg ha solicitado respeto y privacidad en estos momentos de duelo, al tiempo que agradecen las muestras de cariño y admiración por parte del público y la comunidad artística.