Marcha 8M en Mérida: Mujeres alzan la voz y derriban vallas
El 8 de marzo de 2026, Mérida fue escenario de una manifestación significativa en el marco del Día Internacional de la Mujer. Desde temprano, las mujeres de la ciudad se congregaron en el parque de La Mejorada para iniciar la marcha que culminaría en el icónico Paseo de Montejo. Con el lema “Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista”, el movimiento se definió este año como anticolonialista, destacando la lucha de las mujeres indígenas y las comunidades originarias.
Blindaje y manifestación pacífica
En las horas previas a la marcha, varios puntos de Mérida, incluidos la Catedral y el Monumento a la Patria, fueron protegidos con vallas metálicas. Sin embargo, a diferencia de años anteriores, la presencia policial fue limitada y, en su lugar, agentes femeninas de la Policía Estatal distribuyeron botellas de agua a las manifestantes, generando un ambiente de apoyo y respeto.
Intervención de monumentos
La marcha, que contó con la participación de más de 8 mil mujeres, avanzó sin contratiempos hasta llegar al Paseo de Montejo. Ahí, las manifestantes derribaron las vallas que rodeaban los monumentos de Justo Sierra, Felipe Carrillo Puerto y el de los Montejo. Con consignas como “fuimos todas”, intervinieron los monumentos con pintas que expresaban denuncias y exigencias de justicia, como “Mérida feminicida”, en un acto de iconoclasia.
El final de la marcha en el Monumento a la Patria fue marcado por consignas y acciones simbólicas que buscan visibilizar las problemáticas sociales y la violencia de género que enfrentan las mujeres en todo el país.
Impacto y apoyo comunitario
Durante el recorrido, las manifestantes recibieron apoyo de la comunidad local, con negocios que les ofrecieron agua y alimentos. Este respaldo, junto con la ausencia de confrontaciones violentas, destacó la naturaleza pacífica pero firme del movimiento en Mérida este año.
La marcha del 8M en Mérida de 2026 no solo buscó exigir derechos e igualdad, sino también empoderar a las mujeres de comunidades indígenas y subrayar la importancia de un enfoque anticolonialista en la lucha feminista.