Preocupación en EE.UU. por precios del petróleo; impacto en México
La reciente escalada en los precios del petróleo ha generado una situación de alarma en el gobierno de Donald Trump, que no anticipó la magnitud del impacto en el mercado tras el inicio de la guerra con Irán. A pesar de que los asesores del presidente esperaban un alza temporal en los precios del crudo, el sostenido aumento que ha llevado el barril a cerca de 100 dólares ha sorprendido a la administración estadounidense.
En México, la situación no ha pasado desapercibida. La presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado un acuerdo con los gasolineros para limitar el precio de la gasolina en el país a 24 pesos por litro. Este esfuerzo busca proteger a las familias mexicanas del impacto internacional en los precios del combustible. “Si es necesario, recurriremos al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) para evitar que el precio del crudo afecte a las familias”, aseguró Sheinbaum durante una conferencia en la alcaldía Gustavo A. Madero.
Por otro lado, la petrolera estatal Saudi Aramco ha advertido sobre las consecuencias catastróficas de la interrupción del transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio de petróleo. Según Amin H. Nasser, presidente de Aramco, el bloqueo prolongado amenaza con desestabilizar aún más los mercados internacionales.
En el contexto global, el precio del petróleo Brent, que es una referencia para Europa, ha experimentado una leve caída, situándose en 93 dólares por barril después de haber alcanzado los 118 dólares. Este descenso se produjo luego de que Trump declarara que la guerra con Irán está “prácticamente terminada”, aunque las tensiones persisten.
El impacto de estos acontecimientos resuena en las economías de todo el mundo, incluidas las de México y Estados Unidos, donde las alzas en los precios de la gasolina podrían erosionar los logros económicos alcanzados en los últimos años. La capacidad del gobierno estadounidense para mitigar estos efectos es limitada, lo que subraya la complejidad de manejar las repercusiones de una guerra en el extranjero.
Este escenario pone de manifiesto la interconexión de los mercados globales y la influencia que los conflictos internacionales pueden tener en las economías nacionales. En respuesta, la colaboración entre el gobierno mexicano y el sector privado busca mitigar el impacto en los consumidores, aunque el desafío persiste.