Tensión en América Latina por amenazas de Trump a Venezuela y Colombia
La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela ha generado preocupación en América Latina, sobre todo tras las amenazas del expresidente Donald Trump de llevar a cabo acciones militares en la región. Según el gobierno de Trump, estas amenazas forman parte de un esfuerzo por combatir el narcotráfico, aunque críticos señalan que el control de las vastas reservas petroleras de Venezuela podría ser el verdadero motivo.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha denunciado que el deseo de Estados Unidos de controlar el petróleo de su país es la razón detrás de la presencia de más de una docena de buques de guerra y 15,000 soldados estadounidenses en la región. No obstante, el Departamento de Estado de EE.UU. ha rechazado que el petróleo sea un factor determinante en sus acciones militares.
Amenazas a Colombia y respuesta de Petro
En un giro preocupante, Trump también extendió sus amenazas a Colombia, advirtiendo que podría atacar a cualquier nación que permita el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Esto provocó una respuesta inmediata del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien expresó que “atacar nuestra soberanía es declarar guerra” y pidió no dañar las relaciones diplomáticas de más de dos siglos entre ambos países.
A pesar de las tensiones, analistas internacionales, como Víctor Mijares, profesor consultado por DW, consideran improbable un ataque a Colombia debido a su estatus como aliado principal de Estados Unidos en la región y socio global de la OTAN.
Incidente en el Caribe y repercusiones legales
Un caso reciente que ha aumentado las tensiones es la muerte de Alejandro Carranza, un colombiano que supuestamente falleció durante un ataque militar estadounidense en el Caribe. La familia de Carranza ha presentado una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo que ha arrojado luz sobre la legalidad de las campañas de bombardeos ordenadas por Trump contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico.
Estos operativos, que han dejado al menos 83 muertos desde septiembre, han sido defendidos por la Casa Blanca como medidas necesarias para “proteger vidas estadounidenses”. Sin embargo, expertos en derecho internacional cuestionan la legalidad de estas acciones y sus implicaciones en la soberanía de las naciones latinoamericanas.
La situación en América Latina sigue siendo tensa, con la comunidad internacional observando de cerca los desarrollos y las posibles consecuencias de cualquier acción militar en la región.