Operativos de Marina y Ejército desmantelan plantíos y bodegas en Sinaloa y Chihuahua
En un esfuerzo coordinado por debilitar las estructuras del narcotráfico en México, la Secretaría de Marina Armada de México y el Ejército Mexicano, con apoyo de la Guardia Nacional, llevaron a cabo operativos significativos en los estados de Sinaloa y Chihuahua.
Destrucción de plantíos en Sinaloa
Durante los recorridos terrestres realizados por la Secretaría de Marina en Sinaloa, las fuerzas navales localizaron y destruyeron siete plantíos de marihuana, que contabilizaban un total aproximado de 19 mil 408 plantas. Estos plantíos estaban distribuidos entre los municipios de La Cruz de Elota y Cosalá. Las plantas fueron incineradas en el lugar para impedir su procesamiento y posterior comercialización.
Incautación de precursores químicos
En el mismo operativo, la Marina descubrió una “narcobodega” que contenía 4 mil 200 litros de precursores químicos, además de ocho costales de ácido tartárico y cuatro de sosa cáustica, cada uno con un peso de 25 kilogramos, y 400 litros de sustancias de uso dual. Estos materiales fueron neutralizados en el lugar, eliminando así su potencial para la producción de drogas sintéticas.
Decomiso de hidrocarburos en Chihuahua
Simultáneamente, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional aseguraron un inmueble en el municipio de Guerrero, Chihuahua. En esta operación, se decomisaron más de 78 mil litros de hidrocarburo, un tractocamión con dos autotanques y varias bombas de gasolina. Estas acciones fueron parte de una estrategia más amplia para combatir el robo y comercio ilegal de hidrocarburos en la región.
Impacto y contexto
Estos operativos reflejan el compromiso de las fuerzas armadas mexicanas con la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Los hallazgos en Sinaloa, un estado conocido por su asociación con cárteles de drogas, y en Chihuahua, resaltan la complejidad y el alcance de las operaciones ilegales que se llevan a cabo en el país. La incautación de estas sustancias y recursos busca desmantelar las cadenas de suministro y producción que alimentan el narcotráfico.
Estas acciones demuestran la necesidad de continuar fortaleciendo las políticas de seguridad y cooperación interinstitucional para enfrentar los desafíos que plantea el crimen organizado en México.