El CJNG sigue operando tras la muerte de El Mencho

A casi un mes del fallecimiento de Rubén Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantiene su capacidad operativa en varias regiones de México, según afirmó Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).

Durante una conferencia matutina en Quintana Roo, encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, García Harfuch enfatizó que la estructura criminal del CJNG no se desarticula con la caída de su líder principal. ‘Es un grupo que tiene presencia en varios estados de la República, es un grupo muy fuerte del crimen organizado’, declaró el funcionario, subrayando que aunque la neutralización de El Mencho representa un debilitamiento en la estructura, el cártel sigue siendo una amenaza considerable a nivel nacional.

El CJNG, reconocido como una de las organizaciones criminales más poderosas y peligrosas de México y del mundo, no ha cesado sus operaciones tras la muerte de su fundador. Según los informes, su presencia se extiende por múltiples estados del país, manteniendo su peligrosidad.

El impacto de la muerte de El Mencho ha sido tema de discusión en diversos foros, donde se cuestiona el futuro del cártel sin su líder. Sin embargo, el secretario García Harfuch evitó dar detalles sobre los avances en la investigación sobre los recursos financieros y bienes vinculados al líder abatido, lo que ha generado más preguntas sobre el alcance de la operación que llevó a su muerte.

Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR) emitió un comunicado que ha sido criticado por su falta de claridad sobre los detalles del operativo que llevó a la caída de El Mencho. A pesar de este éxito gubernamental, las declaraciones desconcertantes y la falta de información detallada han dejado lagunas en la narrativa oficial.

La muerte de El Mencho marca un hito en el combate al crimen organizado por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum, sin embargo, la continuidad de las operaciones del CJNG evidencia la complejidad de desmantelar una estructura criminal profundamente arraigada en el país.

El desafío para las autoridades mexicanas sigue siendo grande. La neutralización de líderes de cárteles no garantiza, por sí sola, la erradicación de la violencia y el crimen organizado, que requieren estrategias integrales y coordinadas para lograr una paz duradera.