Riña en secundaria de Celaya deja estudiante herido con arma blanca

Violencia escolar en Celaya: un llamado a la acción

En la comunidad de San Miguel Octopan, Celaya, un estudiante de la Secundaria Lázaro Cárdenas resultó herido con arma blanca tras una riña entre alumnos, según confirmó el director de la Policía Municipal, Bernardo Rafael Cajero Reyes. Inicialmente, se informó que personas externas habían ingresado al plantel para agredir a los estudiantes, pero esta versión fue descartada tras la intervención de las autoridades.

El estudiante herido fue trasladado a un hospital por personal de la escuela, donde recibió atención médica. La Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG) activó de inmediato los protocolos de seguridad en la institución, y el alumno lesionado fue dado de alta el mismo día tras ser evaluado en el Hospital General de Celaya.

Reacciones de las autoridades

El presidente municipal de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, calificó el incidente como “muy grave” y subrayó la necesidad de fortalecer el apoyo familiar y social para prevenir este tipo de situaciones. Ramírez Sánchez destacó la importancia de que los padres de familia se involucren más en la vida de sus hijos y abogó por mejores condiciones de vida, incluyendo salarios dignos y acceso a servicios básicos.

Asimismo, el alcalde enfatizó la responsabilidad compartida de la sociedad para evitar altercados en las escuelas. “Necesitamos que los padres de familia apoyen más a sus hijos, que los empresarios otorguen mejores salarios y que haya acceso a la cultura, la recreación, el deporte, la educación y la salud”, afirmó.

Acciones preventivas y educativas

Tras el incidente, la SEG coordina esfuerzos con las autoridades de seguridad pública para dar seguimiento al caso. Según los reportes, el estudiante responsable de la agresión también utilizó gas irritante, afectando a otros tres alumnos indirectamente. Aunque el presunto agresor se retiró del lugar, se está trabajando en medidas para prevenir futuros incidentes.

Este evento pone en evidencia la necesidad de un enfoque integral que involucre a las familias, las autoridades educativas y la comunidad en general para crear ambientes escolares seguros y fomentar una cultura de paz.