Cuba enfrenta su segundo apagón nacional en una semana
El pasado sábado, Cuba se sumió en la oscuridad por segunda vez en menos de una semana debido a un nuevo apagón nacional. El Ministerio de Energía y Minas informó sobre la desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional, afectando a gran parte de la isla en medio de una crisis energética que se intensifica.
La falla eléctrica se originó en la Unidad número 6 de la termoeléctrica de Nuevitas, en Camagüey, lo que desató un efecto en cascada sobre otras plantas energéticas conectadas al sistema. Este incidente pone de manifiesto la fragilidad de la infraestructura eléctrica cubana, que depende principalmente de sus centrales termoeléctricas.
Protestas y malestar social
En respuesta al apagón, los residentes del barrio El Vedado en La Habana realizaron un cacerolazo en señal de protesta contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel. Las imágenes de la manifestación fueron compartidas por el activista Magdiel Jorge Castro, ilustrando el creciente malestar social frente a la crisis humanitaria que se agrava en el país.
El apagón coincidió con la llegada de un convoy de ayuda internacional a La Habana, que incluye suministros médicos, alimentos, agua y paneles solares, en un intento por mitigar las dificultades que enfrenta la población.
Esfuerzos de Restablecimiento
El Ministerio de Energía y Minas anunció que ya se están aplicando protocolos para restablecer gradualmente el servicio eléctrico, con prioridad a instalaciones esenciales como hospitales y sistemas de agua. Sin embargo, la falta de combustible y la antigüedad del sistema eléctrico continúan presentando desafíos significativos para una recuperación completa.
Estos cortes de energía, que pueden durar hasta 20 horas diarias en algunas partes de la isla, son reflejo de una crisis energética que ha sido exacerbada por el bloqueo económico de Estados Unidos, limitando la capacidad de Cuba para adquirir los recursos necesarios para la generación de energía.
La situación actual en Cuba subraya la urgente necesidad de modernizar su infraestructura eléctrica y buscar soluciones sostenibles que puedan garantizar un suministro estable de energía, permitiendo así una mejora en la calidad de vida de sus habitantes.