Crisis en aeropuertos de EE.UU.: Trump envía agentes de ICE
Los aeropuertos de Estados Unidos están experimentando una crisis operativa sin precedentes debido al cierre parcial del gobierno, que ya ha superado el mes. Este cierre ha afectado directamente al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y en particular a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), cuyos agentes han estado trabajando sin recibir sus salarios. Como resultado, se han registrado ausencias masivas y renuncias, provocando largas filas, retrasos y saturación en los principales aeropuertos del país.
El presidente Donald Trump, en un intento por mitigar esta situación, ha ordenado el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los aeropuertos más congestionados. Esta medida busca aliviar la carga de trabajo de la TSA, cuyo personal ha disminuido debido a la falta de pago.
Tom Homan, encargado de la operación, explicó que los agentes del ICE no realizarán inspecciones especializadas, sino que se centrarán en tareas de apoyo, como la vigilancia de salidas, para acelerar el flujo de pasajeros. Sin embargo, esta decisión ha sido objeto de críticas por parte de la oposición, que argumenta que la administración está eligiendo ‘crear caos’ en lugar de buscar soluciones a través del diálogo y el presupuesto.
La situación en aeropuertos como el Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, el John F. Kennedy de Nueva York y el Intercontinental George Bush de Houston es particularmente crítica, con tiempos de espera que superan las dos horas y media. Las autoridades han recomendado a los pasajeros llegar con al menos cuatro horas de anticipación para evitar contratiempos.
Los sindicatos de asistentes de vuelo han expresado su descontento, señalando que el DHS tiene fondos que podrían utilizarse para pagar a los agentes de la TSA, pero en cambio, ha optado por mantener a los agentes de ICE en los aeropuertos. Critican que la administración Trump ha elegido ‘invadir’ los puntos de control de seguridad con agentes de ICE, en lugar de resolver el problema de raíz.
Este conflicto ha puesto en evidencia las profundas divisiones políticas en Estados Unidos y la urgencia de alcanzar un acuerdo presupuestario que permita restablecer el funcionamiento normal del DHS y de la TSA, garantizando así la seguridad y comodidad de los viajeros.