El petróleo mexicano supera los 100 dólares por barril: impacto y estrategias
El precio de la mezcla mexicana de exportación ha superado la barrera de los 100 dólares por barril, cerrando en 100.01 dólares al finalizar la jornada de este viernes, según datos de Petróleos Mexicanos (Pemex). Este incremento se produce en un contexto internacional de gran volatilidad debido a las crecientes tensiones en Medio Oriente, especialmente por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que sigue presionando los mercados energéticos.
En el ámbito global, los precios del crudo han experimentado un repunte significativo. El Brent, referencia en Europa, subió un 4.22% alcanzando los 112.57 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) aumentó un 5.46%, cerrando en 99.64 dólares, acercándose nuevamente a la marca de los 100 dólares. Esta alza se atribuye a la incertidumbre generada por la falta de avances diplomáticos en el conflicto.
A pesar de un acuerdo en la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para liberar reservas estratégicas de combustible, el mercado sigue nervioso. La liberación de 400 millones de barriles, la mayor intervención de su tipo hasta la fecha, no ha logrado calmar las aguas, dado que persisten las tensiones en el estrecho de Ormuz, con ataques a barcos y amenazas de Irán sobre un posible incremento del petróleo a 200 dólares el barril.
En México, la situación económica es desafiante. La Secretaría de Hacienda ha implementado estímulos fiscales para los combustibles con el fin de mitigar la inflación, que se ha situado en 4.63% en la primera mitad de marzo. Además, el Banco de México ha sorprendido al mercado con un recorte en su tasa de referencia al 6.75% para fomentar el crecimiento económico.
En Latinoamérica, los efectos de la guerra también se sienten. Países como Chile, bajo el gobierno del presidente José Antonio Kast, enfrentan presiones inflacionarias crecientes y dificultades para mantener políticas fiscales estables, mientras los ciudadanos buscan respuestas a los aumentos en los precios.
En este complejo panorama, México y sus vecinos deben maniobrar con cuidado para proteger sus economías de las inestabilidades globales mientras se preparan para un futuro incierto en el mercado energético.