Espías rusos en México: ¿Amenaza latente para EE.UU.?
Un reciente reportaje del The New York Times ha puesto en el centro de atención la presencia de más de 20 presuntos agentes de inteligencia rusa operando en México desde 2022. Estados Unidos, a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), entregó al gobierno mexicano una lista con los nombres de estos supuestos espías que, según la información, trabajan bajo la cobertura diplomática de la embajada rusa en México.
A pesar de las solicitudes de Washington para que las autoridades mexicanas tomen medidas y expulsen a estos individuos, el gobierno mexicano ha decidido permitir su permanencia en el país. Esta situación ha generado tensiones, ya que los funcionarios estadounidenses advierten que estos agentes tienen experiencia en operaciones sofisticadas en Europa y podrían estar usando México como base para obtener información sobre Estados Unidos.
Una plataforma estratégica
Según el artículo de Excelsior, la preocupación de Estados Unidos no es nueva. El Comando Norte ha señalado durante años la posibilidad de que México se convierta en una importante base de operaciones para el GRU, el servicio de inteligencia militar ruso. La cercanía geográfica con Estados Unidos, combinada con la alta afluencia de turistas y la limitada vigilancia interna, hacen de México un lugar atractivo para actividades de espionaje.
El reportaje destaca que, bajo la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, el país pasó de ser un territorio neutral a convertirse en una plataforma operativa que podría ser utilizada para vigilar y potencialmente desestabilizar a Estados Unidos. Esta situación representa un desafío importante para la actual presidenta Claudia Sheinbaum, quien enfrenta un complejo escenario geopolítico.
Reacciones y desafíos
La Global Media informa que la lista proporcionada por la CIA incluye nombres de algunos de los 100 agentes de inteligencia que han sido expulsados de Estados Unidos y Europa y que ahora están en México. Desde 2022, diplomáticos estadounidenses han intentado, sin éxito, alertar a las autoridades mexicanas sobre esta situación.
El continuo interés de Rusia en usar México como base operativa podría tener implicaciones significativas para la seguridad nacional de ambos países. La doctrina de “no intervención” tradicionalmente defendida por México podría estar siendo puesta a prueba en este contexto, exigiendo un cuidadoso equilibrio entre la soberanía nacional y las presiones internacionales.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan estos eventos, que podrían redefinir el papel de México en el escenario global y en su relación con Estados Unidos.