Muere Eduardo Manzano, pilar de la comedia mexicana, a los 87 años

El adiós a un ícono del humor mexicano: Eduardo Manzano

El mundo del espectáculo en México se encuentra de luto tras el fallecimiento de Eduardo Manzano, mejor conocido como “El Polivoz”, a los 87 años. Manzano, quien dejó una huella imborrable en la comedia nacional, falleció el 4 de diciembre, según confirmó su familia a través de redes sociales.

Nacido el 18 de julio de 1938 en la Ciudad de México, Eduardo Manzano se destacó como uno de los pilares de la comedia mexicana durante las décadas de 1960 y 1970. Su ingenio y talento lo llevaron a formar, junto a Enrique Cuenca, el icónico dúo Los Polivoces, cuyos sketches satíricos conquistaron la televisión, el cine y el teatro, reflejando con humor la cotidianidad de la sociedad mexicana.

El legado de Los Polivoces

Los Polivoces se convirtieron en un referente del humor con personajes y situaciones que resonaron profundamente con el público. Su capacidad para capturar y exagerar las peculiaridades de la vida diaria les ganó un lugar especial en el corazón de los mexicanos.

Una carrera en constante evolución

En años recientes, Eduardo Manzano demostró que su talento era atemporal al integrarse al elenco de la exitosa serie Una Familia de Diez, donde interpretó al entrañable Don Arnoldo López Conejo. Su personaje, un abuelo cascarrabias pero adorable, logró conectar con nuevas generaciones, confirmando su habilidad para adaptarse a los tiempos sin perder su esencia cómica.

Reacciones y homenajes

La noticia de su fallecimiento fue recibida con pesar por sus colegas y admiradores. Jorge Ortiz de Pinedo, creador y protagonista de Una Familia de Diez, expresó su tristeza en redes sociales, destacando la profesionalidad y el compañerismo de Manzano. “Fue un compañero entrañable y su legado en la comedia perdurará”, declaró Ortiz de Pinedo.

Su familia compartió un emotivo mensaje en el que agradecieron las muestras de cariño y resaltaron la calidad humana de Manzano: “Fue un hombre extraordinario, bondadoso, inteligente y con un corazón tan grande como su talento”.

Conclusión

La partida de Eduardo Manzano deja un vacío en la comedia mexicana, pero su legado de risas y alegría continúa vivo en el corazón de aquellos que disfrutaron de su arte. Su contribución al entretenimiento es un recordatorio permanente de su brillantez y humanidad.