Taxistas bloquean AICM: Exigen frenar apps de transporte
El 11 de marzo, taxistas permisionarios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) llevaron a cabo un bloqueo en las Terminales 1 y 2, causando afectaciones tanto a pasajeros como al tránsito vehicular. La protesta se realizó para exigir que se cumpla con la prohibición de operar transporte por aplicación en áreas federales del aeropuerto, argumentando que estas prácticas vulneran sus derechos como concesionarios.
Protesta y diálogo
Durante casi tres horas, los taxistas cerraron los accesos a las terminales, obligando a los pasajeros a caminar desde avenidas cercanas como Circuito Interior y Fuerza Aérea Mexicana. Esta situación provocó el enojo de muchos viajeros, quienes cuestionaban la falta de autoridad y organización, especialmente a menos de 100 días del inicio del Mundial.
La manifestación concluyó con una reunión entre representantes de las empresas de transporte, autoridades del AICM y funcionarios de la Secretaría de Gobernación (Segob) y de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). En esta mesa de diálogo, se acordó reforzar la vigilancia contra el transporte por aplicación mediante operativos de la Guardia Nacional.
Un problema recurrente
La competencia entre taxis concesionados y servicios de transporte por aplicación no es nueva. Los taxis del aeropuerto suelen ser más caros, pero cuentan con tarifas reguladas. Sin embargo, la llegada de aplicaciones como Uber ha cambiado el panorama, permitiendo a los usuarios elegir servicios más económicos y convenientes.
Este tipo de situaciones no es exclusiva de México. En otros países, como Estados Unidos, se han designado áreas específicas dentro de los aeropuertos para el abordaje de transporte por aplicación, evitando conflictos con los taxis concesionados.
Impacto económico y social
El conflicto entre taxistas y servicios de aplicación tiene implicaciones tanto económicas como sociales. Por un lado, representa la lucha de los taxistas por mantener sus ingresos frente a una competencia que consideran desleal. Por otro, afecta a los usuarios, quienes demandan servicios más eficientes y económicos.
La situación en el AICM pone de manifiesto la necesidad de encontrar un equilibrio regulatorio que permita la convivencia pacífica de ambos tipos de transporte, garantizando la seguridad y comodidad de los pasajeros.