Crisis en Ormuz: Irán amenaza el suministro global de petróleo
El conflicto en el estrecho de Ormuz ha generado una crisis energética global, afectando el tránsito de hasta el 20% del petróleo mundial. Irán, bajo el liderazgo del nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, ha intensificado su postura, sugiriendo el cierre prolongado de esta crucial ruta marítima. Esta situación ha provocado una subida en los precios del petróleo, con el Brent superando los 100 dólares por barril, su nivel más alto desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022.
Un informe de Goldman Sachs, al que tuvo acceso EL MUNDO, anticipa que el flujo de transporte por Ormuz será mínimo durante al menos 21 días. Esta interrupción podría llevar los precios del crudo a niveles récord, superando los máximos de 2008, cuando el Brent alcanzó los 147 dólares por barril. La incertidumbre se agrava ante la respuesta limitada de Estados Unidos, que ha prometido protección solo “cuando sea militarmente posible”.
Impacto global en la economía
El cierre práctico del estrecho no solo afecta la energía, sino que también perturba las cadenas de suministro globales. Según un informe de Oliver Wyman, la interrupción impacta sectores clave como el alimentario, manufacturero, sanitario y tecnológico. El estrecho es vital para la exportación de productos como fertilizantes, metanol y aluminio, esenciales para la economía global.
Respuestas y medidas en el terreno
Irán, a través de su portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, ha señalado que el paso por Ormuz sigue abierto, pero requiere coordinación con su Armada. Esta medida refleja el cambio en las condiciones de seguridad tras la guerra iniciada el 28 de febrero.
A pesar de las tensiones, algunos barcos aún pueden transitar por Ormuz, siempre que sigan las directrices de Teherán. Sin embargo, el clima de incertidumbre persiste, afectando las decisiones de inversión y la estabilidad económica mundial.
La comunidad internacional observa con atención, esperando que se logre una solución diplomática que permita reanudar el flujo normal de petróleo y gas, vitales para la economía global.