Guajardo sugiere nueva estrategia de México ante revisión del T-MEC

En un contexto de tensiones comerciales crecientes, el exsecretario de Economía y exnegociador del T-MEC, Ildefonso Guajardo, ha propuesto que México replantee su estrategia ante la inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En una reciente entrevista, Guajardo destacó que la visita de Jamieson Greer, representante comercial de EE.UU., a México tuvo un propósito dual: mantener la cortesía diplomática y enviar una señal de presión al sector privado mexicano.

La visita de Jamieson Greer

El 20 de abril de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió a Greer en el Palacio Nacional. Durante esta reunión, se discutieron temas clave como las reglas de origen, aranceles e inversión, en preparación para la revisión formal del tratado programada para el 1 de julio. Aunque la reunión fue formal y diplomática, Guajardo interpretó que Greer transmitió un mensaje claro a los empresarios mexicanos: no deben dar por sentado que el libre comercio continuará sin cambios. Según el exsecretario, Greer subrayó que el libre comercio no es del agrado de su jefe, insinuando posibles cambios en el esquema actual de cero aranceles.

Reacciones y polémica

La visita de Greer también generó controversia en redes sociales debido a una fotografía en la que se le ve con el dedo índice levantado frente al secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Este gesto fue interpretado por algunos como una muestra de imposición de Estados Unidos sobre México. Sin embargo, más allá de la polémica visual, se lograron avances concretos en la reunión, según informes oficiales.

Oportunidades y desafíos

En medio de estas tensiones, México busca aprovechar oportunidades como el nearshoring para fortalecer su posición económica. La presidenta Sheinbaum ha señalado que se están logrando avances en temas como el acero, aluminio y automóviles, y que México busca mantener y fortalecer el tratado con mejoras que permitan eliminar o reducir aranceles unilaterales.

Con la revisión del T-MEC en el horizonte, el gobierno mexicano enfrenta el desafío de equilibrar las demandas de sus socios comerciales con sus propias prioridades internas, lo que podría definir el rumbo económico de la región en los próximos años.