Morena busca apoyo para el Plan B de reforma electoral
En medio de un clima político tenso, el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, ha reconocido la necesidad de contar con el apoyo de partidos aliados, como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), para avanzar con el llamado Plan B de la reforma electoral propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum. Este plan incluye cambios constitucionales que requieren la mayoría calificada en el Congreso.
Un plan con miras a la reconciliación
Monreal destacó la importancia de respetar a los aliados políticos y reconstruir la relación con el PT y PVEM, tras una reunión clave en el Palacio Nacional. «Actuó con generosidad. Haberlos invitado a conversar es un acto de generosidad, que eleva su nivel, su altura como jefa de Estado», comentó Monreal sobre la presidenta Sheinbaum.
El Plan B plantea, entre otras cosas, que la revocación de mandato coincida con la elección del 6 de junio de 2027 o se mantenga en 2028, así como la posibilidad de reducir el gasto a partidos políticos a través de consulta popular, una idea que ha generado controversia entre los partidos de oposición.
Reacciones y críticas de la oposición
La iniciativa de reforma electoral original no logró los votos necesarios en la Cámara de Diputados, alcanzando solo 259 de los 334 requeridos. Esto evidenció una fractura dentro de la coalición Morena-PT-PVEM, especialmente en estados como Oaxaca, donde los legisladores del PT y PVEM votaron en contra. La dirigencia de Morena en Oaxaca acusó a estos partidos de traicionar el movimiento de la Cuarta Transformación.
Por su parte, líderes del PT y PVEM han expresado su preocupación de que el nuevo plan pueda representar un «retroceso democrático» o incluso la instauración de un «partido hegemónico». Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en la Cámara de Diputados, enfatizó la necesidad de preservar el pluralismo y la democracia en México.
Desafíos hacia la aprobación
El camino hacia la aprobación del Plan B no será fácil. La presidenta Sheinbaum deberá trabajar en la reconciliación de las diferencias dentro de la coalición y convencer a sus aliados de que el plan fortalecerá la democracia mexicana. Mientras tanto, la oposición se mantiene firme en su postura crítica, advirtiendo sobre los posibles riesgos que la reforma podría acarrear.
El debate sobre el futuro de la reforma electoral continúa, y será crucial observar cómo las negociaciones políticas se desarrollan en las próximas semanas, ya que la necesidad de una mayoría calificada para las reformas constitucionales no deja margen para el error.