España cierra espacio aéreo a EE.UU. en crisis Irán

El Gobierno español ha decidido cerrar su espacio aéreo a los vuelos militares de Estados Unidos en el contexto de la operación bélica contra Irán, una medida que busca evitar una mayor escalada del conflicto en Medio Oriente que ya se extiende por más de un mes. Esta decisión también se extiende al uso de las bases aéreas de Rota y Morón por parte de aviones estadounidenses.

Fuentes del Ministerio de Defensa confirmaron a la agencia EFE que esta prohibición se limita a operaciones militares, sin afectar a los vuelos comerciales, como corroboró Enaire, el gestor de navegación aérea de España. La ministra de Defensa, Margarita Robles, enfatizó que desde el inicio del conflicto, España dejó claro a Estados Unidos que no permitiría el uso de su espacio aéreo ni sus bases para fines relacionados con esta guerra.

En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha incrementado sus amenazas hacia Irán, a pesar de afirmar que existen avances en las negociaciones con un supuesto nuevo régimen en Teherán. Trump ha mencionado la posibilidad de bombardear infraestructuras críticas iraníes, como las plantas desalinizadoras, lo que constituiría un crimen de guerra, en caso de que Irán no acceda a reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.

La situación se ha vuelto más tensa tras las declaraciones del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien afirmó que Irán está preparado para responder a un posible ataque terrestre de Estados Unidos. Esta postura se da mientras ambas naciones continúan enviando mensajes contradictorios: conversaciones de paz en público, mientras se preparan militarmente en privado.

En este contexto, la CIA ha realizado simulaciones para prever los posibles desenlaces del conflicto, concluyendo que la cantidad de variables hace imposible predecir un resultado claro. Las tensiones aumentan con la participación de los houthies, quienes han lanzado misiles hacia Israel, complicando aún más un escenario ya de por sí volátil.

España, al cerrar su espacio aéreo a las operaciones militares estadounidenses, se posiciona en una postura de cautela, buscando desescalar tensiones y evitar un conflicto mayor en una región ya afectada por graves disrupciones energéticas y humanitarias.