Asesinan a Roberto Castañeda, director de agua en Irapuato
El jueves 26 de marzo, la violencia alcanzó nuevamente al servicio público en Guanajuato. Roberto Castañeda Tejeda, director de la Junta de Agua Potable, Drenaje, Alcantarillado y Saneamiento (JAPAMI) de Irapuato, fue asesinado en un ataque armado mientras circulaba en su camioneta por la colonia Díaz Ordaz en Irapuato. Este crimen ha conmocionado a la comunidad local y subraya la creciente inseguridad en la región.
Detalles del ataque
Castañeda transitaba solo por las calles de Irapuato cuando fue interceptado por sicarios que dispararon directamente contra él. A pesar de la rápida llegada de los servicios de emergencia, el funcionario no sobrevivió al ataque. Según un comunicado del gobierno municipal, el incidente ocurrió en una zona concurrida de la ciudad, lo que provocó un despliegue inmediato de las autoridades para intentar capturar a los responsables.
Reacciones y contexto
El Ayuntamiento de Irapuato condenó el asesinato de Castañeda, expresando su solidaridad con la familia del funcionario. La Fiscalía General del Estado de Guanajuato y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Irapuato han iniciado las investigaciones correspondientes para esclarecer el crimen.
Castañeda era una figura clave en JAPAMI, conocido por su dedicación al servicio público y su cercanía con la ciudadanía. Horas antes de su asesinato, había participado en el programa Miércoles Ciudadano, atendiendo directamente a los habitantes de Irapuato. La última imagen que se tiene de él lo muestra concentrado en su labor, escuchando a las personas que se acercaban con dudas y gestiones.
Impacto en la comunidad
Este crimen no solo ha dejado un vacío en la administración de agua de Irapuato, sino que también ha puesto en relieve la inseguridad que afecta a la región. A pesar de las cifras oficiales que sugieren una disminución de homicidios, los ataques armados han sido una constante en el municipio, afectando tanto a ciudadanos como a funcionarios públicos.
La comunidad de Irapuato, con más de 400,000 habitantes, permanece en estado de alerta ante la violencia que ha cobrado la vida de un líder comprometido con el desarrollo de proyectos hídricos cruciales para la localidad.