Asesinato de hijo de funcionario en Juchitán sacude a Oaxaca
El pasado 18 de abril, David López Valdivieso, hijo del subsecretario de Desarrollo Político de Oaxaca, Angelino López Cortés, fue asesinado a balazos en Juchitán de Zaragoza, una región del Istmo de Tehuantepec conocida por sus altos índices de violencia. El ataque, que también dejó otras dos víctimas mortales, ocurrió apenas tres días después de que el gobierno estatal anunciara el Pacto por la Paz de Juchitán, una estrategia para combatir la delincuencia en el área.
El gobernador Salomón Jara Cruz confirmó el asesinato y expresó sus condolencias a la familia afectada, subrayando el compromiso del gobierno para abordar la problemática de inseguridad en el estado. Jara Cruz destacó que el plan de paz se implementará en cuatro fases, comenzando por la socialización y validación con los sectores sociales, seguido de un diagnóstico detallado, la ejecución de acciones en campo, y finalmente, una evaluación de los resultados obtenidos.
La situación en Juchitán es crítica. Según el gobernador, se ha identificado un ‘mapa de calor’ que destaca las zonas más peligrosas, incluyendo la Séptima y Segunda sección, así como la carretera hacia La Ventosa. La violencia se ve exacerbada por la descomposición social, donde adolescentes de entre 13 y 16 años son reclutados por el crimen organizado para actuar como sicarios, en ocasiones por pagos de apenas 3 mil a 4 mil pesos.
El fenómeno migratorio también juega un papel importante en la crisis de seguridad, con hasta 15 mil migrantes en la región, lo que ha facilitado el incremento de actividades ilícitas como el narcomenudeo.
Pese a los esfuerzos gubernamentales, el crimen organizado continúa sembrando el terror. La noche del 19 de abril, tres nuevos ataques armados ocurrieron en Juchitán, dejando un saldo de un muerto y dos heridos graves. Estas acciones evidencian la fragilidad de la tregua alcanzada por el Pacto por la Paz.
El clima de violencia en el Istmo de Tehuantepec representa un desafío significativo para las autoridades de Oaxaca, quienes deben implementar medidas efectivas y cohesivas para restaurar la seguridad en la región. La comunidad espera que los esfuerzos no se queden en discursos y que se logren avances tangibles en la lucha contra la delincuencia.