Ataques a petroleros y alza del crudo marcan conflicto en Medio Oriente
La decimotercera jornada del conflicto en Medio Oriente ha estado marcada por nuevos ataques a petroleros en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, elevando la tensión en la región y provocando un aumento en los precios del petróleo, que se acercan a los 100 dólares por barril. Este conflicto, iniciado por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, ya ha superado en duración a la guerra de los 12 días de junio de 2025, y amenaza con desencadenar una crisis energética global.
Ataques a petroleros en Irak
En las últimas horas, Irán ha intensificado su ofensiva al atacar dos petroleros en aguas territoriales de Irak, lo que resultó en al menos un muerto y 37 personas rescatadas, según reportó la televisión local Al Iraqiya. Estos incidentes subrayan el riesgo que representa la escalada del conflicto para la seguridad marítima en una de las rutas petroleras más importantes del mundo.
La postura de Estados Unidos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en que detener a Irán y evitar que obtenga armas nucleares es más importante que controlar los precios del petróleo. A través de su plataforma Truth Social, Trump afirmó: “Estados Unidos es, por lejos, el mayor productor de petróleo del mundo, así que cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero. Pero, para mí, como presidente, es de un interés e importancia mucho mayor detener a un imperio del mal, Irán, para que no tenga armas nucleares y destruya Oriente Medio e, incluso, el mundo”.
Impacto en los mercados y la energía global
El conflicto ha generado preocupación en los mercados energéticos globales, con el precio del petróleo brent casi alcanzando los 100 dólares por barril. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha implementado medidas de emergencia para intentar mitigar el impacto en el suministro global, pero el riesgo de una crisis energética sigue latente.
Reacciones internacionales
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por el aumento de las hostilidades y el posible impacto en la estabilidad de la región. Mientras tanto, las autoridades de Irán han defendido sus acciones como una respuesta a las agresiones iniciales de Estados Unidos e Israel.
Con la situación en Medio Oriente intensificándose, el mundo observa con cautela el desarrollo de este conflicto que no solo define el futuro de la región, sino que también tiene el potencial de alterar el equilibrio energético global.