CDMX hace historia con la clase de futbol más grande del mundo
La Ciudad de México ha logrado un hito histórico al romper el Récord Guinness por la clase de futbol más grande del mundo. Con el Zócalo capitalino como escenario, 9,500 participantes de las 16 alcaldías se congregaron para formar parte de este evento sin precedentes, superando la marca anterior de 1,038 personas establecida en Seattle, Estados Unidos.
El evento, que comenzó a las 10:05 de la mañana, transformó la plancha del Zócalo en una gigantesca cancha de futbol, donde los asistentes se organizaron en grupos que representaban los colores de la bandera nacional: rojo, blanco y verde. Durante 35 minutos, los participantes realizaron una serie de ejercicios guiados por el personal del Instituto del Deporte, demostrando técnica, disciplina y un sentido profundo de comunidad y amor por el futbol.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, lideró el evento y destacó que este logro simboliza el inicio del camino hacia la Copa Mundial 2026, que tendrá lugar en México. En sus palabras, Brugada afirmó: “Hoy decimos alto y claro en la Ciudad de México: el Mundial ya comenzó”. Además, subrayó que el futbol es un lenguaje universal de paz y unión, haciendo un llamado a la paz en tiempos difíciles.
El evento contó con la presencia de destacadas figuras del deporte, como los exjugadores Óscar “Conejo” Pérez, Miguel España y Adrián Chávez, así como miembros de la histórica selección femenina de 1971. Además, el titular de Conade, Rommel Pacheco, se unió a la celebración, reforzando el mensaje de que la Ciudad de México está lista para recibir al mundo en 2026.
Con solo 86 días restantes para el inicio del Mundial, esta clase masiva no solo rompe un récord, sino que también reafirma el compromiso de la capital con el deporte y la cultura futbolística. La participación entusiasta de miles de personas refleja el espíritu acogedor y la pasión de los capitalinos por el futbol, un deporte que trasciende fronteras y se convierte en un vehículo de unidad y celebración.
Este logro no solo es motivo de orgullo para la Ciudad de México, sino también un recordatorio de la capacidad de la comunidad para unirse en torno a causas comunes, celebrando la diversidad y el entusiasmo que caracterizan al pueblo mexicano.