Destituyen a tres de Pemex por ocultar derrame en el Golfo
Funcionarios de Pemex separados tras ocultar derrame en el Golfo de México
Petróleos Mexicanos (Pemex) ha separado de su cargo a tres funcionarios que presuntamente ocultaron un derrame de hidrocarburos en el Golfo de México ocurrido a finales de febrero. Este incidente, que fue originado por una fuga en un oleoducto, fue denunciado por diversas organizaciones ecologistas. A raíz de las acusaciones, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ordenó la formación de un grupo de investigación dirigido por el director de Pemex, Víctor Rodríguez, quienes confirmaron la veracidad de las denuncias.
El informe del organismo gubernamental reveló que los funcionarios de Pemex ocultaron los daños a los altos mandos de la empresa y tardaron ocho días en cerrar la válvula tras descubrir la fuga el 14 de febrero. Cuando el derrame se hizo evidente, intentaron minimizar su impacto. Activistas ambientales y pescadores afectados han exigido la renuncia del director de Pemex, acusándolo de incapacidad y encubrimiento.
Reacciones y críticas
Grupos como Oceana han calificado las medidas tomadas por Pemex como “pasos necesarios, pero insuficientes”. La organización ha enfatizado la necesidad de investigaciones exhaustivas y la reparación integral del daño, así como un cambio en la política energética de la región. Oceana ha señalado que el ocultamiento de información representa “un fallo institucional inaceptable”, y ha pedido al gobierno mexicano que informe sobre las acciones a tomar para prevenir futuras crisis.
Por su parte, el abogado Juan Carlos Atzin Calderón, representante de la asociación civil “En el Corazón está el Cambio”, declaró que la gestión del derrame por parte de Pemex muestra incapacidad o complicidad, y sugirió que el director debería retirarse de su cargo. Calderón logró un amparo para obligar al gobierno a detener el derrame, reflejando la presión creciente sobre las autoridades.
Impacto ambiental y social
El derrame afectó 48 playas y resultó en la recolección de 915 toneladas de residuos compuestos por hidrocarburo mezclado con arena, palizada y sargazo. Durante 72 días, el gobierno negó la responsabilidad de Pemex, culpando a un buque “fantasma”. Sin embargo, la presión de la sociedad civil y las comunidades afectadas llevó al reconocimiento oficial del problema.
Greenpeace ha acusado al gobierno de negligencia, afirmando que las comunidades costeras no fueron alertadas sobre el derrame, lo que aumentó el impacto en playas, manglares y arrecifes. El caso destaca la necesidad de una respuesta más rápida y efectiva ante desastres ambientales, así como una mayor transparencia por parte de las autoridades.