Doña Carlota obtiene prisión domiciliaria por razones humanitarias
Chalco, Estado de México. Esta tarde, Carlota “N”, conocida como “Doña Carlota”, dejó el penal de Chalco para continuar su proceso legal bajo prisión domiciliaria. La decisión fue tomada por un juez tras una audiencia de amparo promovida por su defensa, considerando su avanzada edad y su estado de salud, que incluye hipertensión y diabetes tipo 2.
Doña Carlota, de 74 años, enfrenta cargos por doble homicidio, relacionados con un incidente ocurrido en marzo de 2025 en una unidad habitacional de Chalco. Durante este evento, se le acusa de haber disparado contra presuntos ocupantes ilegales de la vivienda de su hija, resultando en la muerte de dos personas. Este caso ha generado un intenso debate público sobre el uso de la legítima defensa y la justicia por propia mano.
A las 13:00 horas, Carlota salió del penal visiblemente emocionada, rodeada de familiares y simpatizantes que la esperaban con gritos de apoyo. “Me siento muy feliz y muy contenta. Fue un mal rato, pero lo tomo como una defensa”, declaró al salir del recinto.
Su hijo y abogado, Arturo Santana, quien también es el hermano de Mariana y Eduardo, los co-imputados en este caso, la recibió con un abrazo y unas palabras de bienvenida. Santana había anticipado que existían condiciones favorables para que su madre pudiera enfrentar el proceso fuera de prisión, lo cual se concretó gracias a la intervención legal.
El caso de Doña Carlota ha sido ampliamente cubierto por los medios, en parte por la difusión de una imagen suya empuñando un arma. La defensa legal argumenta que los actos de Carlota y sus hijos fueron en legítima defensa, dado que la vivienda había sido previamente despojada. Además, la defensa espera que la sentencia de seis años de prisión contra uno de los invasores de la propiedad, quien confesó su participación en el delito de despojo, ayude a mitigar los cargos contra Carlota y sus hijos.
El proceso de Carlota “N” continuará desde su hogar, bajo estrictas medidas de vigilancia, incluyendo el uso de un brazalete electrónico, cuya colocación había sido retrasada por las autoridades penitenciarias pese a la aprobación anticipada del cambio de medida cautelar.
Este caso continúa generando opiniones divididas en la sociedad mexicana, donde algunos ven a Doña Carlota como una víctima de las circunstancias y otros como alguien que tomó la ley en sus propias manos.