Encuentran sin vida a Saúl Ochoa, minero secuestrado en Sinaloa

El hallazgo del cuerpo sin vida del ingeniero Saúl Alberto Ochoa Pérez, uno de los diez trabajadores de mina secuestrados en Concordia, Sinaloa, ha conmocionado al sector minero y a la sociedad mexicana. Este trágico acontecimiento, que eleva la cifra de víctimas mortales a ocho, ha generado una ola de indignación y preocupación por la seguridad de los trabajadores mineros en la región.

Un suceso que enluta al sector minero

La Cámara Minera de México confirmó la identidad de Ochoa Pérez y expresó sus condolencias a la familia del ingeniero a través de un comunicado en redes sociales. “Mantenemos nuestra firme confianza en que las autoridades llevarán a cabo las indagatorias correspondientes para esclarecer por completo este lamentable suceso y garantizar que haya justicia”, señaló la Cámara.

Por su parte, el Cluster Minero de Chihuahua (CLUMIN) también lamentó profundamente la pérdida y extendió su solidaridad a todas las familias afectadas, haciendo un llamado a las autoridades para que se esclarezca el caso y se garantice la seguridad de los trabajadores mineros.

El secuestro en Concordia

El trágico evento ocurrió la madrugada del 23 de enero de 2026, cuando un comando armado irrumpió violentamente en el fraccionamiento La Clementina, en el municipio de Concordia. Este lugar era utilizado por la minera canadiense Vizsla Silver Corp para alojar a su personal técnico y civil, quienes trabajaban en el Proyecto Pánuco.

A pesar de tratarse de personal no involucrado en conflictos, al menos diez trabajadores fueron secuestrados por la fuerza. La mayoría de ellos eran originarios de Sonora y Sinaloa, y el impacto de este hecho ha sido profundo en sus comunidades y el sector minero.

La búsqueda de justicia

Con la confirmación de la muerte de Saúl Ochoa, las autoridades han identificado a ocho de los diez mineros secuestrados, entre ellos José Ángel Hernández Vélez, Ignacio Aurelio Salazar Flores, José Manuel Castañeda Hernández, José Antonio Jiménez Nevárez, Jesús Antonio de la O Valdez, Javier Emilio Valdez Valenzuela y Javier Guillermo Vargas Valles. Mientras tanto, Miguel Tapia Rayón y Francisco Antonio Esparza permanecen desaparecidos.

La comunidad espera que los restos de Saúl Ochoa sean trasladados a su natal Chihuahua en los próximos días, donde su familia y amigos podrán despedirse de él. Este caso ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de fortalecer la seguridad en las zonas mineras, así como de llevar a cabo una investigación exhaustiva que permita llevar a los responsables ante la justicia.