INAH refuerza seguridad tras ataque en Teotihuacán
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha confirmado que la Pirámide de la Luna, en la zona arqueológica de Teotihuacán, no sufrió daños tras el reciente ataque armado que alarmó a visitantes y autoridades. Según el organismo, tras una revisión técnica, se descartaron afectaciones a la estructura prehispánica, uno de los principales atractivos turísticos y patrimoniales de México, ubicado en el Estado de México.
El director general del INAH ha anunciado que, en respuesta a estos eventos, se incrementarán las medidas de seguridad en las zonas arqueológicas de mayor afluencia turística del país, como Chichén Itzá, Monte Albán, Palenque, Tulum y la propia Teotihuacán. Estas acciones buscan prevenir riesgos para los visitantes y proteger el patrimonio cultural mediante una mejor coordinación con autoridades federales, estatales y municipales.
Medidas de seguridad reforzadas
En el Templo Mayor, ubicado en la Ciudad de México, se han implementado medidas de seguridad adicionales. Un guardia del museo informó que se han dado instrucciones para reforzar la seguridad, lo que incluye la presencia de al menos tres policías en la entrada para realizar filtros de seguridad, revisando las pertenencias de los visitantes.
Por su parte, en Yucatán, el Centro INAH ha reactivado la revisión de mochilas y pertenencias de toda persona que ingrese a los sitios arqueológicos de Chichén Itzá, Uxmal y Dzibilchaltún. Esta medida, que había sido suspendida durante la pandemia de Covid-19, se retomó tras el ataque en Teotihuacán, donde lamentablemente murió una turista canadiense y 13 extranjeros resultaron heridos.
Reapertura con vigilancia
En Teotihuacán, la reapertura de la zona arqueológica se realizó con un despliegue de seguridad mejorado que incluye 60 elementos de la Guardia Nacional, 16 policías auxiliares y 69 custodios. Sin embargo, el proceso de reapertura fue problemático, ya que las puertas se abrieron con más de tres horas de retraso, generando molestias entre los turistas que llegaron desde temprano.
A pesar de los inconvenientes iniciales, estas medidas de seguridad buscan garantizar la protección de los visitantes y la preservación del patrimonio cultural de México, asegurando que las zonas arqueológicas continúen siendo espacios seguros y accesibles para todos.