México exige la devolución de piezas arqueológicas subastadas en París

México condena la subasta de piezas arqueológicas en París

La Secretaría de Cultura de México ha emitido una enérgica condena contra la subasta realizada en París, Francia, donde se ofertaron cuatro piezas arqueológicas identificadas como parte del patrimonio cultural mexicano. La subasta, organizada por la casa de subastas Maison Millon y titulada Tout l’Or des Empires: Collection de Monsieur D, ha generado indignación en el país.

Claudia Curiel de Icaza, titular de la Secretaría de Cultura, destacó la importancia de estas piezas, que fueron catalogadas como bienes prehispánicos por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Según el dictamen del INAH, estos objetos están protegidos por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que establece que son propiedad de la nación, inalienables e imprescriptibles.

Acciones legales y diplomáticas

El gobierno mexicano, a través de su Secretaría de Cultura, ha iniciado procedimientos legales y diplomáticos para detener la venta de los objetos y facilitar su repatriación. Estas acciones buscan proteger el patrimonio cultural de México y hacer cumplir la legislación nacional que prohíbe la exportación de bienes arqueológicos desde 1827.

Claudia Curiel de Icaza manifestó en redes sociales su firme postura respecto a la ilegalidad de la venta y exportación de estos bienes, enfatizando que pertenecen al pueblo mexicano y deben ser devueltos a su lugar de origen.

Reacciones y próximas medidas

La subasta en el Hôtel Drouot se llevó a cabo a pesar de la desaprobación del gobierno mexicano, quien ha exigido la suspensión inmediata de la venta. La Secretaría de Cultura mantiene sus esfuerzos para recuperar las piezas y asegura que continuará trabajando con las autoridades francesas para lograr la devolución de estos tesoros culturales.

En un comunicado oficial, la Secretaría expresó su “rotunda desaprobación” de la venta. Esta situación refleja un desafío continuo en la protección del patrimonio cultural, donde las subastas internacionales a menudo ignoran las leyes que protegen estos bienes.