Peso se desploma ante incertidumbre por conflicto en Medio Oriente

El peso mexicano sufre fuerte caída por tensiones geopolíticas

En una jornada marcada por la incertidumbre internacional, el peso mexicano se desplomó este martes 3 de marzo, alcanzando su peor nivel desde enero, al cotizar a 17.73 pesos por dólar. Esta depreciación, cercana al 2.45%, se debe principalmente a la creciente tensión en Medio Oriente por el conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Según Bloomberg, el día comenzó con el dólar en 17.60 pesos en operaciones interbancarias, lo que representaba ya un incremento del 1.64% en su valor. Sin embargo, con el transcurso de las horas, el tipo de cambio se ajustó aún más, llegando a las 17.73 unidades, una caída de 45 centavos respecto al cierre del lunes 2 de marzo.

Impacto en los mercados internacionales

La reacción de los mercados fue inmediata. Inversionistas optaron por abandonar activos considerados de mayor riesgo, como el peso mexicano, y buscar refugio en el dólar, fortaleciendo aún más la divisa estadounidense. Janneth Quiroz, directora de análisis económico y cambiario en Monex, señala que el peso se posiciona en el quinto lugar entre las monedas de países emergentes con mayores pérdidas frente al dólar.

Mientras tanto, los precios del petróleo también experimentaron un alza significativa. La mezcla mexicana no fue la excepción, impulsada por el temor a posibles interrupciones en el suministro energético debido al conflicto. La suspensión de operaciones en la refinería saudita Ras Tanura y en la instalación exportadora de gas de QatarEnergy, tras ataques con drones, contribuyó a esta volatilidad en los precios energéticos.

Perspectivas y análisis

La situación geopolítica en Medio Oriente sigue siendo un factor crucial para los mercados financieros globales. Quiroz advierte que la presión sobre el peso mexicano podría intensificarse si la demanda por dólares continúa en aumento debido a la escalada de las tensiones. La incertidumbre no solo afecta al mercado de divisas, sino también a las expectativas económicas y sociales en México, que podrían enfrentar retos adicionales en el corto plazo.

En este contexto, es esencial que los actores económicos y políticos en México se mantengan atentos a las fluctuaciones del mercado y las repercusiones del conflicto internacional, buscando estrategias que mitiguen los impactos negativos sobre la economía nacional.