Protestas y Operativo Policial Marcan Partido en el Estadio Azteca
El partido entre México y Portugal en el Estadio Azteca no solo fue un evento deportivo, sino también un punto de convergencia para diversas protestas y medidas de seguridad excepcionales. Desde temprano, miles de aficionados se dirigieron al estadio utilizando principalmente el transporte público, debido a la ausencia de estacionamientos en el recinto, lo que transformó a la ciudad en un mar de jerseys verdes del Tri.
En varios puntos de la Ciudad de México, como Plaza Carso, Chapultepec y Reforma, los fanáticos se organizaron en filas para abordar los autobuses de RTP y unidades de transporte eléctrico. El operativo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, con policías de tránsito y de la bancaria e industrial, garantizó un flujo constante y seguro en las líneas de abordaje.
Sin embargo, el ambiente festivo se vio interrumpido por protestas en las inmediaciones del estadio. Grupos de madres buscadoras se congregaron cerca del Estadio Banorte, a menos de 15 kilómetros del Azteca, exigiendo justicia por las más de 300 personas desaparecidas en la zona del Ajusco. Con consignas como “¡Mientras adentro celebran, afuera lloramos!”, las manifestantes recordaron que el dolor de las familias persiste mientras otros celebran.
Por otro lado, en el Periférico Sur, activistas animalistas, colectivos contra la gentrificación y vecinos del área llevaron a cabo manifestaciones. Los animalistas clamaron por el regreso de perros al Refugio Franciscano, mientras que los vecinos se oponían a la colocación de puestos ambulantes en Acoxpa. Estas movilizaciones generaron bloqueos intermitentes en la vía, aunque se permitió cierta circulación tras negociaciones con las autoridades.
Además, miembros de la Asamblea Interuniversitaria y Popular por Palestina participaron en las manifestaciones, demandando atención a sus causas, incluyendo la reducción de la jornada laboral a 40 horas y el rechazo a la gentrificación. Con pancartas y un simbólico “cascarita” de futbol, los manifestantes buscaron captar la atención de los asistentes y de las autoridades.
El operativo de seguridad alrededor del estadio fue robusto, con un despliegue significativo de elementos para controlar el flujo de personas y mantener el orden. A pesar de las tensiones fuera del estadio, el evento deportivo logró desarrollarse según lo planeado, aunque con un telón de fondo que recordó a todos los asistentes las diversas luchas sociales que se viven en México.