Tragedia y protestas marcan reinauguración del Estadio Azteca

La reinauguración del Estadio Azteca, ahora conocido como Estadio Banorte, quedó marcada por una trágica pérdida y manifestaciones sociales durante el partido amistoso entre las selecciones de México y Portugal. El evento, que debía ser una celebración de la modernización del emblemático estadio de cara al Mundial 2026, se vio empañado por la muerte de un aficionado y las protestas de familiares de desaparecidos.

Un accidente fatal

Un joven de 27 años perdió la vida al caer desde una altura considerable en la zona de palcos del estadio. Según informó la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, el incidente ocurrió minutos antes del inicio del partido en el acceso 51. El aficionado, presuntamente en estado de ebriedad, intentó saltar del segundo al primer nivel por la parte externa del recinto, lo que resultó en una caída hasta la planta baja. A pesar de la atención médica inmediata, el hombre murió debido a la gravedad de sus heridas.

Protestas en medio de la celebración

La jornada también estuvo marcada por manifestaciones encabezadas por Brenda Valenzuela, madre de Carlos Emilio Galván Valenzuela, desaparecido hace casi seis meses en Mazatlán, Sinaloa. Brenda y otras madres buscadoras se plantaron en la plaza renovada del estadio con pancartas para visibilizar sus demandas. Su objetivo era llamar la atención internacional sobre sus casos y el de miles de desaparecidos en México.

La protesta se desarrolló sin incidentes mayores, pero generó un marcado contraste entre la atmósfera festiva del evento y el doloroso reclamo social.

Movilidad y seguridad

A pesar de los incidentes, la jornada sirvió como prueba para evaluar la movilidad y seguridad rumbo al Mundial 2026. Las autoridades capitalinas implementaron un plan de movilidad que incluyó transporte gratuito y filtros de seguridad, permitiendo que más de 45 mil aficionados se desplazaran hacia el estadio. No obstante, al menos 17 revendedores fueron detenidos afuera del recinto.

El balance del evento, aunque exitoso en términos de logística, dejó claro que los desafíos sociales siguen presentes en la capital, recordándonos la necesidad de abordar estos temas con la misma seriedad que se prepara un evento internacional.