Trump impulsa alianza contra cárteles; México responde con soberanía
En un movimiento que ha generado tensiones diplomáticas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación de la alianza regional “Escudo de las Américas” durante una cumbre en Miami, Florida. Esta coalición, que incluye a 17 países de América Latina y el Caribe, tiene como objetivo declarado combatir y “destruir” a los cárteles del narcotráfico. Trump destacó que el acuerdo contempla el uso de “fuerza militar letal” para erradicar a estas organizaciones criminales.
En su discurso, Trump señaló directamente a México como el “epicentro de la violencia” relacionada con el narcotráfico en la región. Sin embargo, el país no forma parte de esta alianza inicial. La portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Natalia Molano, aseguró que México aún podría unirse a la coalición en el futuro, indicando que la iniciativa comenzó con gobiernos que mostraron apoyo desde el inicio de la administración actual.
La respuesta desde México no se hizo esperar. El Consejo Nacional de Morena rechazó las declaraciones de Trump, reafirmando la soberanía del país y su decisión de manejar sus propios problemas de seguridad sin intervención extranjera. El partido respaldó a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, destacando su liderazgo en la debilitación de organizaciones criminales dentro del país. En un comunicado, Morena subrayó la importancia de la unidad nacional frente a lo que consideran provocaciones externas.
Trump, en su intervención, enfatizó que no tolerará que los cárteles mexicanos continúen controlando el territorio y afectando la estabilidad regional. Según sus palabras, los cárteles son responsables de gran parte del caos y derramamiento de sangre en el hemisferio. A pesar de las críticas, el presidente estadounidense reiteró que su administración está dispuesta a tomar las medidas necesarias para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos.
La propuesta de la alianza “Escudo de las Américas” fue firmada en un foro donde estuvieron presentes 12 mandatarios regionales, destacando las ausencias de México, Brasil y Colombia. La situación plantea un desafío diplomático y político para la región, en particular para México, que debe equilibrar su relación con Estados Unidos y su política interna de seguridad.