Trump insta a países a actuar contra Irán y tomar el estrecho de Ormuz

Trump llama a países a tomar acción en el estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instado a los países que han declinado participar en la ofensiva militar contra Irán a que actúen con determinación y tomen el estrecho de Ormuz. En un mensaje publicado en la red Truth Social, Trump afirmó que “lo más complicado ya está hecho” y urgió a sus aliados a ir por el petróleo de la región.

Trump enfatizó que Irán ha sido “esencialmente aniquilado” y que ahora corresponde a otros países proteger sus intereses energéticos. Esta declaración, que puede interpretarse como una advertencia a los aliados de la OTAN y Asia, llega en un momento en que el flujo de petróleo y gas desde Medio Oriente está severamente afectado.

El presidente estadounidense lamentó que “Estados Unidos no estará allí para ayudar más”, recordando a sus aliados la necesidad de aprender a defenderse por sí mismos.

Irán amenaza con ataques a empresas tecnológicas

En respuesta a las tensiones en la región, la Guardia Revolucionaria de Irán ha anunciado que atacará oficinas de empresas tecnológicas estadounidenses en Medio Oriente. Entre las compañías señaladas están Microsoft, Apple y Google, a las que Irán califica como “compañías terroristas espías”.

El comunicado de la Guardia Revolucionaria advierte sobre posibles ataques a partir del 1 de abril y recomienda a los empleados de estas empresas que se alejen de sus puestos de trabajo por su seguridad.

Perspectivas sobre el conflicto

Trump ha reiterado que la guerra contra Irán no se prolongará mucho más y que el estrecho de Ormuz se abrirá “automáticamente” con la retirada de Estados Unidos. Según sus declaraciones, las capacidades ofensivas de Irán han sido destruidas, y el país no representa una amenaza significativa.

El conflicto en el estrecho de Ormuz es crucial dado que antes de las hostilidades, una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural pasaba por esta vía. Las tensiones geopolíticas han aumentado la incertidumbre sobre el futuro del comercio energético global.