Reino Unido busca solución pacífica para crisis en Ormuz

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha declarado que su país no participará en una guerra más amplia contra Irán, a pesar de las presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En lugar de ello, el gobierno británico está trabajando en un ‘plan colectivo viable’ con aliados europeos, del Golfo y Washington para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.

El cierre parcial de esta vía marítima, por donde transita aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado, ha provocado un aumento significativo en los precios del petróleo. Starmer enfatizó que la reapertura del estrecho es esencial para estabilizar el mercado energético, aunque reconoció las dificultades de tal tarea.

La situación en Ormuz ha escalado debido a las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Según informes del Pentágono, las fuerzas estadounidenses han destruido más de cien embarcaciones navales iraníes en un intento por asegurar el libre flujo del comercio. Por su parte, Irán ha advertido que está dispuesto a llevar el conflicto ‘tan lejos como sea necesario’.

La crisis también ha tenido repercusiones en Europa, donde el gobierno británico anunció un paquete de 53 millones de libras esterlinas para ayudar a los hogares más vulnerables que dependen del gasóleo de calefacción. Mientras tanto, la Unión Europea se ha mostrado reticente a expandir su misión naval hacia el estrecho, y Alemania ha expresado su negativa a participar en tal esfuerzo.

Esta situación recuerda la crisis petrolera de 1973, cuando conflictos en la región llevaron a una recesión económica global. La comunidad internacional sigue atenta a los desarrollos en Ormuz, con la esperanza de encontrar una solución pacífica que evite una escalada militar y estabilice los mercados energéticos.