Controversia por traslado de la Colección Gelman a España

El traslado de la Colección Gelman genera protestas en México

La salida de la Colección Gelman de México hacia España ha desencadenado un fuerte malestar en el gremio artístico mexicano, quien ha alzado la voz para evitar que estas valiosas obras de arte dejen el país de manera indefinida. La presidenta Claudia Sheinbaum ha intervenido en el debate, subrayando la importancia simbólica de estas obras, especialmente las de Frida Kahlo y Diego Rivera, que deberían permanecer en México.

La controversia se centra en 30 de las 160 piezas que componen la colección privada, actualmente bajo la gestión de la Fundación Banco Santander desde enero de este año. Estas 30 obras están clasificadas como patrimonio artístico nacional, lo que otorga al Estado, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), la responsabilidad de limitar o prohibir su salida del país a los propietarios, la familia Zambrano, dueña de la empresa cementera Cemex.

El acuerdo actual, negociado entre el Inbal, la Fundación Banco Santander y los propietarios de la colección, establece que las obras regresarán a México en 2030. Sin embargo, las declaraciones de la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, han señalado que el retorno está previsto para 2028, lo que ha generado confusión y descontento entre los artistas y defensores del patrimonio cultural.

Demandas de transparencia

Ante la inminente salida de las obras, especialistas y activistas culturales han exigido al Inbal la publicación de los dictámenes técnicos sobre el estado de conservación de las piezas, un paso crucial para asegurar que las obras puedan ser trasladadas sin riesgo de daño. Estas obras, entre las que se incluyen creaciones de otros artistas emblemáticos como María Izquierdo, Rufino Tamayo y José Clemente Orozco, son parte de la exposición “Relatos modernos” en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México.

La falta de claridad sobre las condiciones del traslado y el destino final de las obras que no están sujetas a restricciones patrimoniales ha alimentado la preocupación de que algunas piezas puedan ser vendidas o no regresar a México. Carlos Lara, especialista en derecho cultural, enfatiza que el Estado solo tiene injerencia sobre las obras declaradas patrimonio, mientras que las demás podrían permanecer en España o ser vendidas allí.

Este tema ha trascendido el ámbito cultural, convirtiéndose en un asunto de interés nacional que pone en juego la identidad cultural y el derecho del público mexicano a acceder a su patrimonio artístico. La comunidad artística sigue movilizándose, buscando un diálogo transparente con las autoridades para asegurar que las obras que simbolizan la herencia cultural de México no se pierdan en el extranjero.