Ebrard defiende estancia de su hijo en embajada de Londres

El Secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, admitió el jueves que su hijo, Marcelo Patrick Ebrard Ramos, vivió durante aproximadamente seis meses en la embajada de México en el Reino Unido entre 2021 y 2022, cuando él era titular de la Cancillería. Ebrard negó cualquier uso indebido de recursos públicos, afirmando que su preocupación era la seguridad y bienestar de su hijo en un contexto de pandemia.

Contexto de la estancia

En una conferencia de prensa, Ebrard explicó que la estadía de su hijo coincidió con un periodo crítico debido a las restricciones sanitarias y las dificultades de movilidad y alojamiento derivadas de la emergencia global por COVID-19. Marcelo Patrick cursaba estudios de posgrado en Londres, y la estancia en la embajada fue una solución temporal ofrecida por la entonces embajadora, Josefa González Blanco Ortiz Mena.

El ex canciller enfatizó que la estancia no fue permanente ni implicó un uso indebido de recursos públicos, sino que se trató de una medida excepcional en un momento de crisis. “No veo en ello ningún abuso de mi parte, salvo la preocupación de un papá por un hijo”, aseguró Ebrard.

Polémica y acusaciones

La polémica surge tras la publicación de un artículo de opinión por Claudio Ochoa en El Universal, titulado ‘Los huéspedes VIP de la embajada de Londres’. Además, el académico Marco Fernández del Tec de Monterrey sugirió que Ebrard podría haber violado la Ley General de Responsabilidades Administrativas al permitir la estancia de su hijo en la embajada, señalando posibles delitos de cohecho, abuso de funciones y tráfico de influencias.

A pesar de las acusaciones, Ebrard defendió la legalidad de la situación y rechazó las acusaciones de uso indebido de recursos públicos. Según su versión, la oferta de alojamiento fue un apoyo personal de la embajadora, quien comprendió las dificultades extraordinarias de ese momento.

Reacciones y consecuencias

Esta situación ha generado un debate sobre el uso de instalaciones diplomáticas para fines personales y la percepción pública de los privilegios de la clase política. El caso también pone de relieve las tensiones internas en el gobierno de Claudia Sheinbaum y las implicaciones de transparencia y responsabilidad administrativa.

Por el momento, no se han iniciado procedimientos legales contra Ebrard, pero el caso sigue siendo objeto de atención pública y mediática, destacando la necesidad de claridad y responsabilidad en la gestión de recursos públicos.