Informe de la ONU: una oportunidad para México ante desapariciones

El reciente informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU ha generado una ola de reacciones en México, destacándose como una oportunidad crucial para abordar el problema de las desapariciones en el país. Álvaro Ochoa Orduño, titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) de Baja California, enfatizó la importancia de este documento, señalando que representa una oportunidad para que México reciba ayuda internacional y fortalezca sus estrategias en la protección de los derechos humanos.

El informe, publicado el 2 de abril, concluye que en México existen indicios fundados de que se han cometido y continúan cometiéndose desapariciones forzadas que podrían calificar como crímenes de lesa humanidad. Esta afirmación fue rechazada por el gobierno de Claudia Sheinbaum y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, quienes argumentaron que las desapariciones no corresponden a una política de exterminio estatal, como ocurrió en la Guerra Sucia del siglo pasado.

El gobierno mexicano se encuentra en una disputa con la ONU, criticando que las conclusiones del Comité se basan en una revisión limitada de casos y periodos que no reflejan los esfuerzos del actual gobierno. Sin embargo, colectivos de búsqueda y organizaciones de derechos humanos, como Guerreras en Busca de Nuestros Tesoros A.C., en Tepic, Nayarit, respaldan el llamado de la ONU a la acción urgente.

Virginia Garay Cázares, presidenta del colectivo mencionado y madre de un joven desaparecido, subrayó la necesidad de una respuesta inmediata ante el incremento alarmante de casos de desaparición en México. Según cifras de la ONU, desde 2017, el número de personas no localizadas ha aumentado de 51 mil a 106 mil, abarcando las administraciones de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Ochoa Orduño destacó que el informe puede servir como un catalizador para mejorar las políticas públicas y garantizar los derechos de las víctimas. Este momento crítico exige que las autoridades mexicanas trabajen de la mano con la comunidad internacional para implementar medidas efectivas y acabar con la impunidad que rodea estos delitos.

Es vital que el gobierno mexicano aproveche esta oportunidad para demostrar su compromiso con los derechos humanos y la justicia, estableciendo un diálogo constructivo con la ONU y otras entidades internacionales. La colaboración es clave para enfrentar un problema que ha afectado a miles de familias en todo el país y que sigue siendo una herida abierta en la sociedad mexicana.