José Antonio Kast asume la presidencia de Chile con promesas de seguridad

El pasado miércoles, en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional de Valparaíso, José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile, marcando el noveno cambio de mando desde el retorno a la democracia en el país. Kast, abogado y político de extrema derecha, recibió la banda presidencial de manos de Gabriel Boric, quien concluyó su mandato de cuatro años.

La jornada comenzó con actos protocolares en La Moneda y en el Palacio Presidencial de Cerro Castillo, donde se recibieron delegaciones internacionales. Con una asistencia de más de 1,150 invitados, la ceremonia superó el promedio de años anteriores, reflejando la alta expectativa generada por el cambio de liderazgo en Chile.

Kast, de 60 años, llega al poder con un enfoque centrado en la seguridad y el orden, prometiendo un “gobierno de emergencia” para abordar temas prioritarios como la delincuencia y la inmigración irregular. “Las cosas van a cambiar”, afirmó minutos antes de asumir el cargo, señalando un viraje hacia la derecha más radical desde la dictadura de Augusto Pinochet.

Desafíos internacionales

En el ámbito internacional, uno de los primeros retos que enfrentará Kast es el futuro del proyecto de cable submarino de fibra óptica que busca conectar a Chile con China. Este proyecto, inicialmente adjudicado a la empresa estatal China Mobile, ha generado tensiones debido a la rivalidad entre Estados Unidos y China. Washington considera esta iniciativa como una potencial amenaza para la seguridad regional, lo que llevó a sanciones contra funcionarios del gobierno de Boric.

Compromiso con la seguridad

El inicio del mandato de Kast también estuvo marcado por un trágico incidente en Puerto Varas, donde un carabinero resultó gravemente herido en un control policial. Este suceso subraya la urgencia de abordar la ola de delincuencia y el crimen organizado que afecta al país. Kast ha prometido actuar con mano dura para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

El nuevo presidente de Chile tiene ante sí el desafío de cumplir con sus promesas de campaña en un contexto nacional e internacional complejo, donde la seguridad y las relaciones exteriores jugarán un papel crucial en su gestión hasta 2030.