Oportunidad histórica para México ante la ONU por desapariciones

Una oportunidad para la cooperación internacional

El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) ha declarado que la reciente decisión del Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU de escalar la situación de desapariciones en México a la Asamblea General, representa una oportunidad sin precedentes para reforzar la cooperación internacional. El objetivo es claro: encontrar, identificar y devolver a casa a las personas desaparecidas.

Recomendaciones y contexto del CED

El contexto de esta decisión se enmarca en un informe del CED tras cinco años de visitas y seguimiento. El informe, que contiene 85 recomendaciones, concluyó que las desapariciones forzadas en México podrían constituir crímenes de lesa humanidad. Desde 2012, el CED ha recibido más de dos mil solicitudes de intervención, de las cuales México representa una significativa proporción.

El CED subraya que esta resolución no debe verse como hostil, sino como una invitación a establecer una colaboración más cercana, con el fin de impulsar mecanismos de verdad y apoyo forense para las familias afectadas.

Reacciones y desafíos del gobierno mexicano

En respuesta, el gobierno de México ha descalificado el informe, calificándolo de tendencioso y alegando que no considera los avances logrados desde 2019. Además, argumenta que el informe se centra principalmente en hechos ocurridos entre 2009 y 2017. La presidenta Claudia Sheinbaum ha manifestado su rechazo a la intervención internacional, evocando una postura de defensa de la soberanía nacional.

Sin embargo, las familias de los desaparecidos y los colectivos consideran que la cooperación internacional es crucial para abordar la crisis de desapariciones en el país. La decisión del CED es vista como una herramienta para fortalecer el sistema de justicia y garantizar los derechos de las víctimas.

El camino hacia adelante

El MNDM insiste en que el Estado mexicano debe comprometerse a dar continuidad a las políticas públicas y a las mesas de trabajo previamente acordadas. La comunidad internacional, por su parte, tiene la responsabilidad de apoyar a México en la prevención, investigación, castigo y erradicación de las desapariciones forzadas.

La situación actual representa un momento crucial para México, que debe decidir entre cerrar filas y descalificar las críticas o abrirse a la colaboración y aprovechar esta oportunidad para mejorar su sistema de justicia y responder a las demandas de las familias de los desaparecidos.