Reforma electoral de Sheinbaum es rechazada; se activa el Plan B

En un hecho histórico, la Cámara de Diputados de México rechazó la propuesta de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum al no alcanzar la mayoría calificada necesaria. Con 259 votos a favor, provenientes de Morena, 12 del Partido Verde y uno del Partido del Trabajo, frente a 234 votos en contra de la oposición, la iniciativa no logró el apoyo requerido para modificar la Constitución.

La reforma buscaba reducir los recursos públicos asignados a los partidos políticos, disminuir los tiempos de transmisión en radio y televisión, permitir que los diputados plurinominales sean elegidos directamente por el pueblo y reducir el número de senadores de 128 a 96, entre otros cambios. Sin embargo, esta propuesta encontró resistencia incluso entre los aliados tradicionales de Morena, como el PT y el PVEM, quienes por primera vez desde 2018 votaron en contra de una iniciativa de la Cuarta Transformación.

Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en el Senado, reconoció las dificultades para aprobar la reforma constitucional pero anunció la activación de un ‘Plan B’. Este plan alternativo apuntará a modificar el financiamiento y la estructura del Instituto Nacional Electoral (INE), así como a cambiar los procedimientos para la publicación de resultados electorales, aprovechando que estas modificaciones requieren solo una mayoría simple.

De acuerdo con un informe del Observatorio Permanente de Integridad Electoral (OPINE), la iniciativa original de la presidenta Sheinbaum dejaba sin resolver varios problemas de gobernanza en México. Además, según El Financiero, la propuesta representaba un riesgo para la pluralidad democrática del país al no incluir sanciones severas para el financiamiento ilegal de campañas y debilitar al INE, lo que podría haber promovido la opacidad en lugar de generar ahorros reales.

Por su parte, el Plan B, que aún está en proceso de definición, podría enfocarse en reducir el presupuesto del INE y eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), adelantando los cómputos distritales para agilizar el proceso electoral. Aunque estos cambios no afectarán directamente los recursos de los partidos políticos, sí alterarán la infraestructura electoral con miras a la eficiencia.

El rechazo de la reforma electoral representa un revés significativo para la administración de Sheinbaum, pero también subraya la complejidad del juego político en un entorno donde el consenso es crucial para cualquier cambio constitucional de gran envergadura.